lunes, 18 de junio de 2012

MANUEL RUIBAL


 RUIBAL "MANUEL RUIBAL RUIBAL" [Porranes, Pontevedra 1942]
 No tiene inconveniente en confesar que su madre se encontraba en la cárcel, por estraperlista forzada por el hambre de la postguerra, cuando él nació, y que su infancia fue muy dura. Su primer contacto con la pintura, que fascina al niño aldeano, lo tiene en un almanaque que reproducía obras de Corot, Manet, Van Gogh y Cezánne. Interesado, obsesionado merjor por la pintura, sin saberse cómo, se traslada a Pontevedra en bicicleta para adquirir colores. Su primer cuadro, casi infantil, lo vende por 300 pesetas, con las que viajó a Madrid, dispuesto a ser pintor. Visita constantemente el museo del Prado. Continúan las dificultades, incluso el hambre, hasta que le ayuda el gran pintor pontevedrés Rafael Ubeda. Trabaja en una serigrafía, como tapicero, en lo que salga. Así permanece hasta que cumple el servicio militar y viaja a París, donde permanece a la aventura tres meses. Retorna a Madrid. Trabaja y en 1967 expone en Murcia, por vez primera y debido a una casualidad. Tuvo un éxito inesperado. Vuelve a Galicia y expone en Pontevedra y en Compostela. Repite en Murcia, con igual fortuna que en la primera ocasión. Se casa en 1972 y vive en Pontevedra. Viaja a Italia. Se suceden sus exposiciones. Recorre medio mundo. Acude a colectivas de importancia. La crítica lo elogia. Su inicial pintura de paisajes, en azules y negros, evoluciona hacia un gestualismo esquemático en los finales de la década de los ochenta. Pasa algún tiempo en Mallorca y viaja a Nueva York. Al fin vuelve, para establecerse definitivamente en el ámbito rural próximo a su mundo infantil, donde pinta y convive con poetas, artistas y amigos. Su pintura personalísima se ha extendido por el mundo, se aprecia en galerías de importancia y está en los Museos de Galicia y en otros muchos de España y del extranjero. El postimpresionismo y pintores que van de Colmeiro a Nonell, influyen en la primera estapa de Ruibal, en la que son características unas marinas escuetas, de amplia mancha rascada, en azules y negros, sin referencias humanas, o conjuntos de figuras como deliberadamente envueltas y hasta revueltas. Después hace escueta su mancha, puramente gestual, abstracta, muy próxima al decorativismo japonés. Sus floreros son pura síntesis de forma, de tendencia lírica e intimista. Azules, rosas, escuetos, de escasísima materia, sobre fondos neutros. Su concepción plástica se simplifica aún más, para ser únicamente manchas en el espacio, levísimas, casi etéreas, como imaginarios coros de ángeles en una visión paradisíaca del Dante.

Ref. Coleción NOVACAIXAGALICIA


MERCEDES RUIBAL


 MERCEDES RUIBAL "MERCEDES RUIBAL  (1928 - 2003)
Nacida en Xeve, Pontevedra, en 1928, Mercedes Ruibal Argibay nace en el seno de una familia de artistas. Su madre era una pintora naif, su padre escribía, su hermana era una conocida cantante y su hermano el dramaturgo compostelano José Ruibal. Además, era la esposa del pintor y dramaturgo Agustín Pérez Bellas (1925-1982). La infancia de Mercedes Ruibal está marcada por la fuerte depresión de postguerra padecida por su familia, de profunda inclinación republicana, aunque ese hecho no restó nada de la alegría, extravagancia y vitalidad que ha caracterizado a la pintora. Ruibal se inicia en la pintura arropada por su gran maestro Laxeiro, en Buenos Aires, por el que se siente abiertamente influida durante las primeras épocas de su trayectoria plástica. La pintura de Mercedes Ruibal está encauzada por la vía de la que se ha denominado como “nueva figuración”, un movimiento de la década de los sesenta, estilísticamente heterogéneo, conectado por el planteamiento común de reaccionar ante el informalismo de la época anterior y proponer una pintura de base figurativa, que consideraban más idónea para transmitir mensajes de trasfondo político y social. Dentro de este contexto, la pintura que nos ofrece Mercedes Ruibal esta planteada con un enfoque de expresionismo primitivo e ingenuista que en ocasiones evoca la rusticidad románica. Los temas de sus obras en ocasiones son denunciadores y de crítica social, en correspondencia con el espíritu de la década de los sesenta, realzado por la radicalización del compromiso político. 
 
Fundación María José Jove
 

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